martes, 19 de agosto de 2014

LA BATALLA POR EL CIELO (PARTE FINAL)


La tradición dice que el hombre fue engañado por Lucifer y que así este comenzó a errar. Y se fue errando durante el origen de los tiempos y la bola de pecados se fue haciendo cada vez más grande y provocó una reacción en cadena. Hasta entonces Lucifer fue ganado terrero en la Guerra por el Cielo; no solo estaba hiriendo a Dios sino también estaba logrando que los pecados de los hombres hicieran de ellos criaturas malignas.

Lucifer fue arrojado del Reino de Dios y recorre toda la Creación buscando establecer su dominio y control, ejercer su influencia sobre la Tierra, lugar donde habita el hombre.
Los vástagos de las tinieblas nos empujan al vacío, al caos, a la boca del infierno, que se abre devorando los sentimientos, los placeres, los pecados, las vivencias, el hombre fue perdiendo terreno y lo arrastró al pecado y a la barbarie; Dios decidió tomar partido una vez más a favor de los hombres y deshacerse de Lucifer de una vez por todas. Para ello decidió enviar a su Hijo.

Jesús vino al mundo con dos misiones, la primera, enseñar a los hombres a defenderse de las tentaciones de Lucifer. Y la segunda, a pagar el precio de nuestros malos actos  y a conciliar de este modo a los hombres con su Creador.

La vida de Jesús en la tierra, desde su nacimiento hasta su muerte, fue una batalla con Lucifer, la batalla que decidirá el destino eterno de los hombres.


Lucifer aspiraba a estar en el trono y no pudo evitar la ira cuando se le fue dado a Cristo, en él vio sus ambiciones frustradas, por lo que trató de matar a Cristo de mil maneras antes de que llegara a la Cruz;
Tentaciones, falsos testimonios, traición, arresto y tortura para que no cumpliera su objetivo.

Apocalipsis 12:12: “!Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque Lucifer ha descendido a vosotros, teniendo grande ira y sabiendo que tiene poco tiempo”.
Desde el principio intentó dar muerte al Hijo de Dios,  utilizó a líderes religiosos para su propósito (saduceos, escribas, fariseos, sumos sacerdotes), y por medio del Rey Herodes intentó desde el principio acabar con él mediante el asesinato de todos los niños varones menores de dos años, pero Dios no lo permitió.

Y llegó el momento en el que Jesús estaba preparado para presentar batalla, en ese momento apareció a la escena pública tras su bautismo. Decía frases que pronunciada con delicadeza, de esa forma nació un nuevo credo, que se extendió a través de la tierra;  los seres humanos contemplaban ensimismados la obra del Altísimo. Un mensaje se lleno de belleza, sanó enfermos, echó fuera demonios y resucitó a los muertos, demostró su autoridad ante Lucifer y dominó las fuerzas del mal.
Ahí estaban los milagros, e incluso la resurrección, Lázaro volviendo de la tumba caminando lentamente, el prodigio se hizo realidad ante el asombro y la incredulidad. La gente quedo hipnotizada ante la gracia divina.

Lucifer poseía los cuerpos de los hombres suplantando la personalidad por otra diferente y también probó otra táctica para recurrir a un nuevo método, la posesión. 
Jesús exorcizó muchos demonios curando con ello a muchas personas. Pero los demonios seguían siendo demonios y estos estaban dispuestos a atacar a otras personas.
Lucas 8:13: “Iba por las ciudades y aldeas predicando y evangelizando el Reino de Dios, le acompañaban los Doce y un grupo de mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos. María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios”.

Lucifer maldijo a cada creyente y lanzó un grito desafiante de batalla y lazó todo su arsenal para hacerlos caer, la maldición estaba cerca, el príncipe de las tinieblas se encontraba allí, observando, contemplando  cada movimiento que hacia el hijo de Dios y si alguno se despistaba, Lucifer acudía con firmeza para hacer flaquear a fe al hombre a través de mensajes obscenos.

Los Ángeles Caídos son grandes estrategas de la virtud, la sopesan y la entienden, la catalogan y por ello es muy posible que el Príncipe de las Tinieblas supiera quien era el hijo de Dios. Es muy inteligente, su naturaleza angélica le permite cavilar, desentrañar, entender, observar, es el gran tentador. Por eso cuando Jesús hablaba Lucifer entendía observando al enemigo, la gran obra de Dios. Lucifer desde el principio estuvo angustiado por los consejos, por la vitalidad, por esas expresiones convincentes repletas de gloria.


Un día Lucifer decidió probar el poder de Cristo. El Mesías llevaba ayunando cuarenta días y cuarenta noches, caminando por el desierto se encontró con Lucifer, que habló dureza intentando someter a Jesús a su voluntad,  pero este se enfrentó a él, cara a cara, y no cedió en ninguna de sus tentaciones, con la Palabra de Dios lo resistió y le recordó que al Señor, tu Dios, adorarás y solo al Él servirás y no le tentarás.

Dios decidió poner fin a la barbarie, a la malignidad y al pecado. Para ello decidió establecer una línea en el campo de batalla y plantó una Cruz en el mismo centro. La batalla final tendría lugar en el Calvario.
Con cada gota de la sangre que Jesús vertió en el, comenzó una inundación poderosa y limpiadora para lavar los pecados de la humanidad.

Para condenar la maldad, lo que es bueno debe ser demostrado. Para desterrar la oscuridad, la luz debe ser revelada.
El sacrificio de Cristo hizo perder a Lucifer, porque este ya no tendrá poder sobre los creyentes.
Dios estaba haciendo una declaración legal a todos lo que creían en su Hijo “Has sido libertado. El poder del diablo no puede asirte si confías en el poder de la sangre de Jesucristo.

Jesús su hora final lanzó un grito desde la Cruz que atravesó toda la Creación: “consumado es”.

Tres días más tarde se oyó un grito poderoso: “Cristo ha resucitado”.
Esa fue la hora más oscura de Lucifer. En ese instante la guerra cambió.

(Apocalipsis 12:10-11). “Entonces oí una gran voz en el Cielo que decía: “Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de Cristo, han sido vencidos por medio de la sangre del Cordero y la palabra”.

Se ganó la batalla espiritual sobre Cristo y lo acontecido en el Calvario acabó con el derrocamiento de Lucifer. Esta fue la batalla decisiva.

Juan 12:31 y 16:11): “ahora es el juicio de este mundo y ahora el príncipe de este mundo será echado fuera y ahora el príncipe del mundo es juzgado”.

La muerte se convierto en vida y este regreso con una única función, estar en espíritu para que los hombres pudieran salvarse.

Dios creo el mundo, dio libertad para que el ser humano encontrase la virtud, permitió el mal para que el hombre tuviese una fe férrea en la luz, en el equilibrio, de lo contrario estaríamos en las tinieblas y eso no esta sucediendo.

Puede que como dijo Carl Gustav Jung que el conflicto no tuvo lugar en las llanura del Cielo, sino en el Alma humana. Porque lo que enseñan las Escrituras es que la derrota moral y física de Lucifer están en la disposición de las personas que son fieles a Dios.

Pero a  diario ocurren estos hechos lamentables, hay envidias, lascivia, pecados que el hombre parece dispuesto a cometer y el demonio que viven dentro de nosotros aspira a convertirnos en soldados implacables dirigidos a devastar a nosotros mismos.

Angeles fueron, ahora son demonios, han venido para quedarse aquí, aguardan en nuestra mente a un despiste que corrompa el espíritu salvájemente, así nace la violación y la estirpe demoníaca, habrá  una dura condena, el demonio lo sabe, intenta robar almas, seducirnos y complicar nuestra existencia, cada vez más y más, 

Lucifer lleva con nosotros millones de años, de hecho nació antes que el hombre, sabe como dominar el territorio, manipulandonos, induciéndonos a las malas acciones, a la perversión, a la locura, a la sin razón, en cambio Dios es amor, luz universal, es Padre, h
Hijo y Espíritu Santo, representa la gran verdad del cosmos que esta mas allá de la oscuridad, y eso molesta a Lucifer que cayo a la tierra a consecuencia de un pecado de soberbia; quiso igualarse al Creador y no pudo, aun hoy suenan los ecos en la distancia, las venganzas se presienten, los truenos se escuchan, a los lejos, como un presagio de lo que ha de venir próximamente.
En el pasado fuimos testigos la gran caída, estrellas fugaces se precipitaron a la tierra, y esos Ángeles se convirtieron en demonios, una tercera parte de ellos están aquí, nos incapacitan, nos arrojan al pecado, confirman la grandes guerras, hay pocos hombres buenos, se cuentan con los dedos, por eso el mal avanza, no se repliega.
Los ejércitos de las tinieblas siguen luchando despiadadamente, el ser humano es la victima aunque no lo sabe, cree que es superior, esa es su estupidez, libre albedrío, ahí esta la trampa. ¿Pero como se presentará el Diablo? 

Jugará su última carta; llamará a la Bestia  y al falso profeta para que emerjan a la escena mundial e iniciar el plan más diabólico que hallan conocido los hijos de los hombre; un programa que pretende la destrucción total de todo ser humano que se atreva a adorar a Dios.

Pedro (1-1 2): Habrá falsos profetas en el pueblo, como habrá falsos maestros, los cuales enseñarán la doctrina de la perdición, negarán al Señor, y buscarán la ruina fulminante: Muchos les seguirán en sus desvergüenzas, y por su causa serán maldecido el camino de la verdad. Llevados de la avaricia os explotarán con palabras llenas de falsedad; hace mucho tiempo que la condenación los amenaza y su ruina no duerme”.

Pero una vez más, la parusía devolverá la salvación a pesar de que el Lucifer ande cerca, pues el pecado resuena entre los mensajeros de Lucifer, estirpe hiriente semejante al dragón, reconocida por la sangre y el fuego.

Lucas (21:25): “Habrá señales en el sol, en la luna y en los astros; las naciones estarán angustiadas en la tierra y enloquecidas por el estruendo del mar y de las olas; los hombres, muertos de terror y de ansiedad por lo que se les echa encima, pues las columnas de los Cielos temblarán. Entonces verán el hijo del hombre venir en una nube con gran poder y majestad. Cuando comiencen a suceder estas cosas, tened ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación”.

Cristo a de volver, esa es la esperanza, sino ¿que será de nosotros? Vendrá y curara las heridas, sanara la enfermedad, resolverá los problemas mundiales, obrara grandes prodigios y mas tarde resurgirá.
El final de los tiempos vendrá y la bestia será arrojada de nuevo al lago de azufre y fuego.


                                                          Pero, ¿y si los profetas se equivocan?…….……

                                                                 






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