viernes, 13 de junio de 2014

EL INFIERNO DE LOS ALFAQUES

En 1998 ví un reportaje en Informe Semanal donde relataba uno de los más trágicos accidentes ocurridos en España, se cumplía el 20º aniversario y cuyas escenas de terror en blanco y negro nunca olvidé.
En esta ocasión y como siempre tiene que pasar una tragedia así que se cambiasen las normas de seguridad en el transporte de mercancías peligrosas por carretera.

El 11 de Julio de 1978, Francisco Imbernón Villena, de cincuenta años y natural de San Pedro del Pinatar (Murcia) abandona la refinería Enpetrol Tarragona dirección sur por la N-340  hacia Alicante. Conduce un camión cisterna Pegaso matrícula M-7034-C y que transportaba 23.470 kilos de Porpileno superando en 4 toneladas la capacidad máxima reglamentaria y sin ningún sistema de alivio de presión de carga.


La suerte estaba echada cuando Francisco decide ahorrarse el dinero de peaje de la autopista (1000 pesetas) y sigue por la Nacional 340, a las 14:30 abandona el núcleo de San Carlos de Rápita, cinco minutos más tarde pasa junto al Camping Los Alfaques donde 800 personas, familias casi todos extranjeros disfrutaban del verano bullicioso de sol y playa.

Mediodía, a pleno verano, un camión cisterna cargado hasta los topes de un material altamente inflamable, una autentica bomba rodante, cuando el líquido a pesar de que en su inicio estaba muy frío hizo que las altas temperaturas dieran forma a la tragedia.
La carga se fue calentando y con ella una expansión del liquido, el cual al carecer de espacio elevó la presión interna haciendo reventar las soldaduras de la cisterna, en ese momento el gas liquido encontró una vía de escape, las chispas de rozamiento del asfalto hicieron el resto.

Como resultado la parte delantera del camión avanzó 200 metros hasta empotrarse en un restaurante, la otra, la trasera, debido a la deflagración y tras una fuerte explosión se elevo al cielo como una gran bola de fuego para caer en el centro del camping.

La onda expansiva de más de 2000 grados arrasó la mayor parte, la gran cantidad de bombonas de butano y la gasolina de los vehículos que se encontraban en el recinto hicieron el resto. El fuego devoraba todo a su paso, coches, tiendas y los cuerpos de mas de 100 campistas quedaron convertidas en estatuas de carbón al instante, otras, como si de antorchas humanas se tratara buscaban la playa para encontrar la salvación pero encontraron la muerte, las altas temperaturas hacían que el agua de la orilla estuviera en ebullición.





Pasaron 45 minutos desde la explosión hasta la llegada de las fuerzas de rescate, mientras tanto, veraneantes, vecinos y supervivientes ayudaron a trasladar a los heridos en sus propios coches hasta hospitales cercanos. Decenas de ambulancias llegaban gradualmente mientras que la Guardia Civil se encargaba de localizar supervivientes entre el caos, desolación, gritos, llantos y sangre, pero sobre todo cadáveres petrificados aun humeantes.

Los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos, Amposta, Tortosa, Valencia, Barcelona e incluso Madrid.

Las consecuencias, 243 personas muertas, incluido el caminero, mas de 300 personas sufrieron quemaduras graves, 70 de ellos murieron en días posteriores.
La gravedad de las quemaduras dificulto la identidad de las victimas, la mayoría alemanes, franceses y belgas.








Dicen que la tragedia pude haber sido peor, pocos minutos antes de la explosión, el camión bomba atravesaba las calles abarrotadas de San Carlos de la Rapita.

Cuatro años después, en 1982, se celebro el jucio en la Audiencia de Tarragona se determinó la responsabilidad de las empresas implicadas, el director de la refinería y al jefe de seguridad  a un año de cárcel cara cada uno. Los daños materiales incluyendo las indemnizaciones a 2.200.000 pesetas.

La tragedia obligo a cambiar las normas de seguridad para el transporte de mercancías peligrosas por carretera. Se obligó a los camiones a instalar válvulas de seguridad, rutas adecuadas fuera de núcleos urbanos y a utilizar las  autopistas.

En la actualidad un mural en el muro exterior del camping recuerda a las victimas de la tragedia y los dueños del camping han demando a Google ya que las personas que buscan alojamiento en el Camping “ Los Alfaques” lo primero que encuentran son las duras imágenes de la tragedia que sucedieron hace 36 años.

Y como siempre, son muchos los testimonios que aseguran haber oído cánticos y haber visto a niños con atuendo veraniego paseando por la carretera a altas horas de la noche.
Los fantasmas de todos aquellos que allí murieron y que todavía no saben que perecieron.
              
                                                                                              




                          NOTA: el video se trata de una película llamada  “El paraíso en llamas” de 2007-                                                                    

                                                                                                                         Fiat Lux.

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