lunes, 23 de junio de 2014

LOS DEVORADORES DE HOMBRES DE TSAVO


A finales del S. XIX, una de las prioridades del Imperio Británico era completar la línea de ferrocarril entre Mombasa y Kampala, la línea atravesaba toda Kenya, se la llamó Uganda Railway. Para ello se el encargó el trabajo al ingeniero John Henry Patterson cuya tarea era el diseño y obra de un puente sobre el Río Tsavo, hoy Parque Nacional de Kenya. Tsavo significa lugar de matanza, llamado así por las legendarias batallas de los Masais.

Las obras comenzaron a ir bien para Patterson que logró apaciguar las diferencias que había entre sus trabajadores, nativos y collies de procedencia hindú, pero pronto se vieron interrumpidas por las apariciones nocturnas de dos extraños leones machos que empezaron a matar y a devorar a los trabajadores mientras dormían.
La situción comenzó a ponerse tensa con cada trabajador que desaparecía.  Se oían los gritos de la víctima  cada ncohe mientras era arrastrada hacia las afueras aún viva.
El pánico se apoderó de los trabajadores que amenaban con paralizarlo todo.

Las tribus locales no tardaron en bautizarlos como Ghost (fantasma) y Darkness (oscuridad) ya que la conducta de estos leones no era normal, no poseían melena, cazaban juntos ya que lo habitual era que cazaran las hembras y puesto que los machos eran leones solitarios. Por otro lado, lo raro es que los leones no atacan a los hombres a menos que se sientan amenazados y mucho menos que formaran parte de su dieta.

Las muertes se aumentaban, no lo hacían por hambre de lo contrario no atacarían de una forma tan continuada, no los devoraban inmediatamente ya que sus cadáveres no eran encontrados a campo abierto, el pánico se apoderó de los trabajadores por lo que muchos desertaron.
Patterson no tuvo más remedio que enfrentarse a estos devoradores de hombres, lo primero que hizo fue proteger el perímetro del campamento con una alambrada, pero estos leones resultaron se muy listos, la caza se convirtió en una obsesión para Patterson ya que este no creía en las historias que circulaban sobre que estos leones eran demonios de guerreros ancestrales que se oponían a la construcción del ferrocarril hasta que se topo siguiendo el rastro con una cueva llena con los restos de sus tabajadores a modo de trofeo, Patterson comenzó a tener miedo, los leones no actuaban así, se contabilizaron un total de 135 víctimas.

Esta obsesión le llevó a idear diversas trampas que a simple vista debía funcionar, pero los leones volvían a ser más listos, Patterson pasó varios días atado a un árbol con su rifle, un Lee-Enfield  calibre 303, la paciencia tuvo su recompensa un 9 de diciembre de 1898 cuando disparó al primer león en los cuartos traseros, a la mañana siguiente rastreando lo encontró muerto de cinco heridas de bala.
Tres semanas más tarde localizó y abatió a la segunda bestia, que recibió otros cinco disparos,  aún así consiguió levantarse y herir a Patterson pero este consiguió realizar dos disparos más con una carabina Martin-Henry , cuando avanzaba hacia él, una en el pecho y otra en la cabeza que acabó con su vida. Ambos leones medían tres metros desde la punta de la nariz a la cola.
"Patterson tardó nueve meses en dar caza a estos demonios".

Todo volvió a la normalidad, los trabajadores regresaron y Patterson logró terminar su puente, en cuanto a los leones, sus pieles sirvieron como alfombra en su casa durante dos décadas hasta que fueron vendias en 1924 por 5000 dólares.
Hoy en días los dos ejemplares se encuentran expuestos en el Museo Field de Chicago.
En la actualidad Kenia reclama las piezas para su museo natural ya que según ellos forma parte de su historia y patrimonio.


Nota: Del libro de mi biblioteca "Los devoradores de Tsavo y otras aventuras de Africa Oriental" de John Herry Patterson. Un libro muy difícil de conseguir.
También hay una película de 1996 de Michael Douglas y Val Kilmer llamada Los demonios de la noche, "con sus más y sus menos."


                                                                                                        Fiat Lux.

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